La bajada del toro

Prefacio
Considerando que más cuenta lo acaecido, que la fecha de lo acaecido, os digo… fue tal vez el año 1969 o 1970, en que viaje de la ciudad de Tacna, hacia la ciudad de Lima en un camión de carga, como único acompañante del conductor

Rememoro
Luego de salir de la ciudad de Tacna, llegue a lugar llamado Km, 48 o Repartición, por aquellos lejanos días, un solitario paraje a bastante altura, con referencia al Océano Pacifico, y desde allí, enrumbamos hacia la ciudad de Camana, situado a orillas del mar Pacifico
Prosiguiendo con nuestro recorrido, arribamos a un lugar conocido por todo camionero como… La bajada del toro, no obstante, la vía Panamericana estaba asfaltada, por su larga y pronunciada pendiente es considerado muy fragoso, por ello nuestro recorrido era lento y por conveniencia, en horas de la noche, para sí evitar el sobrecalentamiento del motor del camión de carga

Aquella vez
Siendo aprox., la 7.00 Pm, mientras lentamente recorríamos la bajada del toro, avistamos unos vehículos que a la vera del camino (Vía Panamericana), estaban detenidos con los faros encendidos, unos de subida y los otros de bajada
Y como la tempranera noche no era muy oscura, vi a un grupo de personas que a la vera del camino y al costado de sus vehículos, oteaban un camión de carga que en el fondo de un barranco yacía, barranco que a le vera del camino se extendía
Al pasar por aquel fragoso lugar, el chofer del camión un hombre joven, quien, oteando el barranco, bullicioso me dijo… Mira Eduardo; es un camión y recién se acaba de desbarrancar, cierto se trataba de un camión de carga, que al parecer trasportaba frutas a granel, pues regadas por el despeñadero pude verlo

En efecto era un accidente de reciente acaecido, puesto nadie aun, había bajado al fondo del despeñadero a prestarle auxilio al conductor, al ver el estado calamitoso del vehículo he intuir, la desgracia del chofer y tal vez, la de otras personas, una recóndita congoja me opimo corazón, pues también yo, era viajero en ruta

 

 Es mi testimonio
1.- mientras lentamente recorríamos la bajada del toro, tanto como veía el siniestrado camión, como al grupo de curiosos que, al parecer, unos se dedicaban a mirar el camión y comentar la desdicha del conductor, y otros, se aprestaban a bajar por el barranco

Ese instante
De la cabina del siniestrado camión
Y cual si un ave fuese

A un ser humano, yo vi salir y aterrado, elevarse hacia el alto éter, y allí y por Mandato de Dios, con grande asombro vislumbre, el real y efectivo semblante del alma del ser humano
Aunque se evidencio igual a todo hombre
Era un existente in material
Y, no obstante, se exhibía de fluorescente aspecto, no emitía luz, ni lo circundaba luz alguna

2.- aun así, evidenciado, paso sin ver y sin ser visto por el grupo de curiosos, quienes, a la vera de la asfaltada vía, totalmente ajenos a la sobrenatural ostentación del existente in material o alma humana, seguían dialogando y mirando el siniestrado camión, que yacía en el fondo del precipicio
Y yo que a los curiosos y al existente in material, con asombro los veía, no entendía como ese grupo de personas no lo veían, ya que no advertía en ellos, ningún movimiento, gesto o señal que denotara en ellos, asombro o sobrecogimiento, y como el alma o existente in material, tampoco podía verlos, ya que, al pasar cerca a ellos, no hizo ningún gesto o señal que denotara que podía verlos

Yo si podía verlo
Y el existente in material o alma, también a mí, verme podía

 

3.- y el, viéndome que yo, viéndole estaba
Presto y a través del éter, el existente in material, se proyectó hacia el camión que lenta su marcha proseguía, y al aferrarse a la puerta del vehículo, sobrecogido y a través del cristal su rostro vislumbre, y vi que él, era presa de una atroz conmoción, de grande aflicción y miedo

Verlo tan cerca, verlo a través del cristal y ver que él, con desesperación terrible auxilio me pedía, presto una atroz sensación de angustia me sobrecogió, mas aunque la edad de 22 o 23 años debí tener, no comprendía ¿Por qué?, verle y el también verme podía, y ¿Por qué?, el de mí, amparo clamaba

 

4.- en esos instantes, verlo tan cerca, verlo aferrado a la puerta del vehículo, verlo solo separado por el cristal, tanto como con gran desespero me hablaba, como trataba de ingresar a la cabina para ser oído y atendido, ver su rostro, su fluorescente aspecto y sus gestos de desesperación terrible. De cierto, me suscito tal angustia que, desde lo hondo de mí, presto emergió una ronca queja, ahogo que fue advertido por el conductor del vehículo, quien, al ver mi pálido rostro, dijo… ¿Qué te pasa?, Eduardo

Y como no le respondí, pues macilento me inquiría…¿Quién es? y ¿Por qué?, presa de grande miedo, el de mí, amparo clama, el conductor del camión quien, hacia el lado en que el alma de un ser humano, recién fenecido y aferrado a la puerta del camión en marcha, con desespero, con tenas porfía seguía clamando auxilio, el mirar torno e intrigado, vocifero… ¿Qué es lo que te pasa?

 

5.- ese instante
Como si el alma o existente inmaterial, fuese… cogido y luego jalado, por algo o alguien que yo no podía ver, se desprendió de la puerta del camión, más en tanto el existente in material, se alejaba a través de sereno éter “jalado” por alguien, tanto como seguía viéndome, como dando desesperados manotazos, de mí, clamaba amparo

En esos mismos instantes
Mientras que el sobrecargado camión, lenta su marcha proseguía, pálido y con el corazón encogido, y a través del cristal, continúe viendo el albo y fluorescente aspecto del existente in material o alma humana, quien aúna la distancia, con aterro pronto auxilio de mi clamaba, hasta que finalmente se perdió por entre la opacidad de la serena y joven noche
Luego de ello, empecé a sentir que de poco huía de mí, el atroz sobrecogimiento que me escarapelo el cuerpo, turbo la razón y me oprimió el corazón, más viendo que el chofer del vehículo, de rato en rato, muy extraño… me miraba

Le inquirí… ¿Por qué?, me miras así
Luego molesto, agregue… y no me digas que no, has visto nada
A lo dicho y oído
Más desconcertado aun, me oteo, examino y mascullo… ¿Visto!, ¿Qué cosa?
Así oyéndole
Con enfado le reproche
¡Pero si estaba aferrado a la puerta!, tú lo has visto, como yo lo veía
A mi regaño
Volvió a otearme y ya exasperado, farfullo… ¿Ver qué cosa?, ¡Si no he visto nada!

Así viéndole y oyéndole
Quise calmarlo, diciéndole con suave acento… del camión accidentado, yo vi salir el alma de alguna persona, y esta, confusa y aterrada al cielo se elevó, luego viéndome que yo viéndole estaba, se proyectó y aferro a la puerta del carro… y tu viéndome, tú lo has estado viendo, ¡Tú lo has visto!
Pero el chofer no me respondió, sino que… me empezó a mirar, como quien ve a un alucinado, a un individuo raro, bien raro o algo peor… un loco peligroso, entonces con temor le volví a inquirir ¿Pero?, no has visto nada, ¿Ni has sentido nada?

Y me contesto
Sulfuroso y con agria voz… ¡Yo no he visto nada!, ni he sentido nada
Y de inmediato
Lúgubre agrego… yo no sé ¿Qué cosa?, te está pasando Eduardo

6.- entonces medite y recordé que el grupo de curiosos, que estaban a la vera de la asfaltada vía, no lo veían, no podían ver al existente in material, y este, tampoco podía verlos, puesto que aun aferrado a la puerta de camión, solo a mí veía, solo a mí, sus suplicas dirigía, es que decidí guardar silencio, temeroso que me baje de su camión
Y para mi fortuna… luego de un buen rato, el chofer dejo de mirarme raro y se olvidó de mí y del asunto, seguido, tanto como lentamente recorríamos La bajada del toro, como finalmente huyo, salió de mí, la angustiosa sensación de ansiedad que me comprimía el corazón, luego de ello, antes de llegar a la ciudad de Camana, lo eche todo al olvido, y ya y sin otra novedad por el camino, arribamos a la ciudad de Lima… el fin

 

 Comentarios

Lo evidente
Y si cual, si un ave fuese, el existente in material se elevó hacia el alto éter, ello se debe a que el alma del ser humano, es una sustancia de índole… in material o no material, por ello no es susceptible a ser atraído, por el principio o ley de la gravedad
Y si se sintió confuso y aterrado, ello se debió a que él, no obstante, se veía y se sentía diferente, era el mismo y estaba en la tierra misma, esa real y efectiva convicción se la dio la razón, ya que es el… Yo soy, yo existo, en todo ser humano

Y si el existente in material o alma humana, pasó cerca de los curiosos, sin verlos y sin ser visto, lo cierto, y no obstante el hombre es trino y uno, o sea, está constituido por tres cuerpos, materia, in materia y la razón, sus tres atributos, sustancias, substancias o como se quiera llamarlos, son diferentes y a la vez independientes

Como materia orgánica es diferente  a la in materia orgánica, obvio, entre ambos no pueden ser posibles o factibles, textualmente no pueden verse ni sentirse, igualmente como ambas esencias o cuerpos son diferentes, solo serán activos en espacios diferentes
Y ¿Por qué?, yo pude verlo y ser visto por el existente in material, ello fue por Mandato de Dios, para que asiera y a través de mi testimonio, el hombre actual sepa de sí mismo y no siga más, aferrado a creencias arcaicas que solo causan… zozobra y confusión
Y ¿Por qué?, el existente in material o alma, viéndome que yo viéndole estaba, hacia el vehículo se proyectó y aferrado a la puerta, de mí, auxilio clamo, os diré… ciertamente como Eduardo, nunca lo he de saber… Eduardo

 

 

 

Alba noche

XII