Gracia
Prefacio
No obstante, cuan extenso haya sido, el andar de mis días, por un olvidado andurrial del mundo, si ello marco un hito en el amanecer de mis días, no obstante, una vez que lo sobrellevaba, me sobrevenía el olvido total, aquellos hechos a mi volvieron y con meridiano esplendor, se enraizaron en mi memoria material
De ello os hablo
Es mi testimonio
1.- ciudad de Tacna, año 1955, luego de salir de un colegio, mientras veía a la tarde caer y a la oscura noche arraigándose, por una veredita de la Av., Bolognesi, que hacia la zona rural tacneña se extendía, hacia mi hogar el andar emprendí
Luego de un luego recorrido, llegue a una esquina denominada Los Ángeles, lugar en que el rio Caplina cruzando la ciudad, empezaba a discurrir abierto y sin canalizar.
Rio Caplina, pequeño rio de traviesas y dulces aguas, a cuya vera placido vergel prosperar veía, senderito de irregular y añosa floresta, trenzada sementera de piedras que, junto a mi soledad, por entre la distancia veía te perdías
2.- en aquellos años (¡955), la Av., Bolognesi era lo más agraciado que la ciudad a todo visitante ofrecía, una doble calzada que se extendía desde la plaza mayor, hasta un viejo escalón policial nombrado … el escuadrón, desde allí se extendía un polvoso camino denominado… Camino a Pachia, hasta alcanzar los primeros altozanos de la Cordillera de los Andes
A ti alma decirte yo quiero, que ha de ser que, entre vosotros, gracia halle y entre tierra y piedras viéndome, ensueños les inspire y mis días conlleves, que, a su más humilde siervo, Dios el Altísimo gloria dio
A tal palabra tal aventura
Con dóciles pasos la ciudad de Tacna, años idos salve, para qué los avenidos ciña Augusta corona, que su gloria augurada fue, y de ella, sublimes cantos de oriente a occidente, proclama sea y entre mares, cual gloriosa presea eterna florezca
Oh, Mía tierra, de sabios fecundo manantial sea, y excelsos valores engendre, y si de aquí o de allá, el hombre avenido es, a dorada presea, deudor siéntase a exaltarla deba
3.- véanme también aquella vez, por una vera del rio Caplina, y como liado a una umbrosa y callada noche, rumbo a su zona rural, rumbo a mi hogar yo iba, y mientras una brisa de álgido y ajeno andar a longeva floresta acariciaba, una apesadumbrada u umbría quietud a mi apacible y solitario andar, ingrata compañía le hacia
Con melancolía, aquel ayer hoy rememoro
Y digo… mientras que a casa en camino iba, cual un callado paisaje de sombras, véase la precoz noche, y junto a ella, y como liado a su penumbra y su silencio, sentía excitarme el alma, y esta, cual una embriagante ambrosia me subyugaba, me sumergía en una infrecuente y sibilina melancolía
4.- de aquel ayer, hoy os daré a saber
Véase también por aquellos años, al rio Caplina discurrir por entre añosas casas de adobe y fructíferos plantíos, sumiso y pueblerino rincón, que, al andar, andar placido veía prosperar, mas ya alejado de la ciudad y de sus ralos bullicios.
Y ya traspuesta la Av., Bolognesi y el linde policial, por una callada y polvosa vía que por entre viejos muros de adobe se extendía, mi solitario andar proseguí, ningún caminante se cruzó por mi camino, solo umbroso y solitario a mi vista, la vía se extendía
Lo oculto
5.-ya arribado a un arbóreo cercado, que de linde entre mi huerto y la vía… camino a Pachia hacía, ingreso por un atajito que por entre el follaje había
Aunque familiar me era mi pequeño y fértil huerto, en un oculto silencio veía sumido estar, pues ruido no oía, ni briza alguna que al plantío agitara o algo que a su quietud acose advertía, más indiferente a su profundo y sibilino silencio, continúe mi andar para luego salir hacia un descampado, y desde allí, ver y llegar a mi hogar
En esos instantes
Y de súbito
Y de la nada…un violento escalofrío me asalto y me detuvo, y ya detenido, aunque nada veía ni oía, con furor me empezó a latir el corazón, acometerme una ígnea soflama y mis piernas a flaquear, de cierto… por entre la oscuridad y sin abandonarme al miedo, lento y viendo mi enfrente retrocedí, luego con sereno paso, Salí al camino principal
6.- en el camino principal, todo y a la distancia era oscuridad y silencio, como si a su velado regazo, adormía perenne todo aliento de vida, tanto que ni aun mis pasos creía sentir, nadie por mi camino, caminante era, ni un atisbo de luz a la distancia veía, nada que turbe su oculto silencio.
Y como camino arriba, un arbolado callejón lo cruzaba, hacia allí apure mi paso, pues bien sabía que una vez lo franquee, solo con doblar hacia mi derecha, vería mi viejo solar de adobes, luego de recorrer un senderito, a mi casa, a mi hogar llegaría
Al arbóreo senderito ya arribado, aunque optimista presto adentro, violento el temor y el ansia, cual una insidiosa quimera, ya junto a mi expectante anda y creo, decirme quiere
Alma, quieta el paso y so contempla
Con que furor negrura atroz se retuerce, y que feroz agobia a in materiales almas
Oye su clamor y entérate
Que penas le oprimen y que horrido, por entre el follaje su lamento resuena
Tú izquierda mira, tú derecha ve
Qué triste, semblante de sombras son, aunque la distancia es corta, con furor lo negro oculto mi ser espolea, mis lados angustiado veo, buscando por entre lo oscuro, ver lo que ver no quería
Lo oculto se desplaza
7.- aunque corto, pareciéndome extenso el arbóreo callejón, por entre dos vetustas casas de adobe, Salí del callejón y al doblar vía abajo, por entre la silenciosa penumbra alcancé a entrever la silueta de mi viejo solar. Mientras que… teniendo a mi derecha mi huerto y a mi izquierda, un extenso baldío y frente a mí, la silenciosa silueta de mi hogar, por un senderito mí ya aliviado andar proseguí
Esos instantes
Una honda intuición, pareciendo decirme que… Quien, en lo profundo oscuro, mora y reina, sobre terreno suelo ya alzado, mi ya intranquilo e infantil paso, expectante aguarda
8.-de cierto… en baldío suelo, que entre mi huerto y mi hogar distaba, vacilante a Superior ser intuí
Y sin nada ver ni oír, mí andar detuve y presto, giré en recto hacia mi izquierda, dos metros o más, y sin dejarme avasallar por sobrecogedora aprehensión, que, de mi presa y laurel, hacer quería
Aun sintiendo el acelerado latir del corazón, y a mis ojos, ya velar un vaporoso vaho, oprimiendo mis textos sobre el uniforme escolar, avizor, estoico y con paso firme, hacia mi hogar mi andar prosigo.
Una grata luz espiritual
Con espanto volví a intuir que El, también hacia mi izquierda se corría, pues contactar conmigo pretendía, turbado, creo musite… Oh, Dios hacia a mí, se acerca
En ese instante
Y de súbito
A una blanca y bella luz, veo ya ceñir mi Ser y mi paso
Aunque la horrible oscuridad la tierra abrace, la tierra al andar veía, pues la luz va conmigo, la bella luz que de Celestial creación procede, ya alienta e ilumina mí paso, mis temores calma Oh, Dios, luz que iluminas mis oscuros senderos, desde lo hondo de mi ser, una gozosa ofrenda emergió
9.- y ya y de mí, huido todo temor, solo un grato candor, una deliciosa sensación de paz y pureza, ciño mi infantil ser, mas, aunque lo oscuro y su silencio la tierra abrase, una blanca y bella luz mi ser ciñe, mi corazón alegra, entonces reemprendo el andar y en tanto, hacia mi hogar avanzaba, la tierra y aun las piedrecillas del camino, visibles me eran
Luego de unos instantes
La bella y celestial luz se fue, entonces mi andar detengo y ya detenido, me vuelvo y un ratito, contemplo el tramo ya recorrido, luego oprimiendo mis textos sobre el uniforme escolar, con infantil alegría un saltito di y sonriendo travieso, me dije… El, por entre lo oscuro estaba… el fin
Comentarios
Mis tiempos idos, bellos y aciagos cursos que mi memoria espiritual atesoro, y que hoy en mi memoria material ya enraizada, reconfortando mi viejo y exhausto corazón, siento que la vida me es amada, saber que en mi hora más feliz Dios dándome Gracia, me dio el más loable propósito, darle al hombre, conocimiento de sí mismo y de lo eterno oculto
Os digo
De 8 a 9 años, yo debí tener la vez aquella en que, siendo aprox, 6,30 Pm, después de salir de un colegio, por una vera del rio Caplina hacia mi hogar me encamine, si me cruce con algún viandante o tal vez aprecie una grata melodía, que desde alguna gozosa morada el viento cogió y quebrantando el silencio de la noche, me alegro el corazón, no sabría cómo decirles
Mas ya salvado el linde policial… el escuadrón, nadie a mi andar le hizo compañía, si desde allí todo fue para mí, soledad, oscuridad y silencio, y no obstante mortificado yo me dijese… en funerales honras la subrepticia noche, debe de estar y en su aflicción, ya urde sobre mi yermo camino, un apesadumbrado paisaje de calladas sombras. Mas indiferente a su doliente congoja, llegue a mi huerto y una vez adentro, aunque no advertía el natural rumor que a todo ser animado, el medio le procura y a su entorno ata, todo parecía ausente, todo era silencio y penumbra a mi alrededor
En ese instante
Y de súbito un violento escalofrío me detuvo, aunque nada veía ni oía, con el corazón acelerado lo sobrenatural lo oculto presentí, siempre mirando mí enfrente, con sereno paso retrocedí y Salí de mi huerto, pues no soy proclive a imaginar o tratar de ver algo por entre lo oscuro, ya que la vista engaña y febril la razón lo irreal forja, entonces decae el valor y avasallante, aflora y prospera el miedo.
Y ya y en la vía principal (Camino a Pachia), todo parecía adormido, todo parecía sumido en un extraño silencio, y como sabía que, vía arriba, había un callejón y con pasarlo a mi hogar llegaría, hacia allí yo me oriente. Después de haberlo franqueado, todo recelo que lo oculto, lo sobrenatural con tesón forja, presto huyo de mí y paso franco le dio a lo evidente, el superior Ser que, en lo eterno oscuro, mora y reina, mi ya turbado e infantil paso, expectante aguarda
Os digo
Aunque el espíritu es férrea fortaleza
Lo negro oculto es tenaz y con ferocidad, la razón espolea, anubla los ojos y con furor agita el corazón, entonces la carne flaquea y avasallante, aflora y prospera el sobrecogedor miedo
Aunque vía el callejón evadirlo quise, con espanto intuí que El, salió de mi huerto y por el senderito que tenía que pasar, avizor me espero, pues contactar conmigo quería, tambien avizor mi andar detengo y para evadirlo, presto gire hacia mi izquierda y mi ya turbado andar prosigo
Esos instantes y sin saber cómo, supe que El, también se movía, pues con porfía contactar conmigo quería, y sin saber qué hacer, musité… Oh, Dios se acerca a mí.
En ese instante
Y de súbito
Una blanca y bella luz me cubrió
La bella luz que del Empíreo Cielo desciende, ciñendo mi ser y mi paso, lo aparto de mí y me alegro el corazón, que hacia lo alto mi agradecido ser, traviesa ofrenda elevo
Aunque la noche era muy oscura, la tierra al andar veía, la luz iba conmigo, la luz que de Celestial creación procede, me alienta e ilumina mi paso, mis pesares calma y el miedo, que lo negro oculto con furor espolea, abrió sus escalofriantes alas y por entre lo entenebrecido, horrido huyo
Luego de ello, la bella luz se disipó, entonces mi andar detengo y un ratito, contemplo la senda recorrida y digo… por entre lo oscuro El, estaba, seguido, conforme hacia mi hogar me orientaba, aquel bello acaecido espiritual, huyo de mi memoria material
Lo evidente
Aunque bien es que Él, es el mismo, quien, según los discípulos de Jesús de Nazaret, tres veces lo tentó en el desierto, aunque según el N. T. Jesús tenía 30 años de edad, y yo de 8 a 9 años de edad, aquella vez, aquella noche de tinieblas
Aunque ¿Qué es lo que Lucifer quería?, contactando conmigo, si por aquellos días, yo era un niño, que nada sabía, que todo evento espiritual que sobrellevaba, de inmediato lo olvidaba todo, hoy bien sé que Lucifer, tanto como sabía quién era Jesús de Nazaret, como quien yo era… Eduardo