Fosco aliento

Prefacio
Ay, de quien tiene la risa fácil y afilada la lengua, y como tal, siempre ávido mirando está la paja en ojo ajeno, y si acucioso vos, aguzáis los oídos para así saber de las penas ajenas
Me pregunto, si ya te satisficisteis de las mías
Y si aún no te habéis satisfecho e intrigado os preguntáis ¿Por qué?, tormentosos mares otros he bogado, y en ¿Qué?, infecundas playas otras, mi piragua toco fondo

Hombre te diré
Tú que alegremente te inclinas ante humanos ardores, no le des rienda suelta a un banal pensamiento o una pueril sonrisa, si hoy te enteras de un penoso hecho, no obstante, tantos años hayan pasado, hoy te dé a saber, te diré… aunque tardío te sea, es bueno que lo sepas y sobre ello, medites y saques sabia conclusión

 

 Es mi testimonio
1.- aunque he visto y me he agradado, viendo los bellos fulgores de la luz eterna, como también aterrado he visto las eternas tinieblas, así también, bien sé que jamás he de saber y menos entender, el alma y el pensamiento humano
Que designio, que entenebrecido aliento espolea al ser humano, procurarle mal a quien por naturaleza es manso y por edad ingenuo, quien, por ser carente de malicia, no podría intuir y menos evadir, la maldad ajena
Pues quien maldad no cobija, tampoco concebirá la maldad ajena, ni aun lo que sobre él se impulsa y daño cruel le ocasionaría, siéndolo así, ni aun como un legítimo acto de defensa, concebirá el sumiso, el ingenuo, forma alguna de repeler tal maldad

 

2.- recuerdo la vez aquella, era el medio día del mes de enero, en que mi madre Zunilda Mercedes Flores, luego de preparar el almuerzo me dijo… Eduardo, después de almorzar te vas a la chacra y con cuidado, recoges las ciruelas para llevarlas al mercado el día de mañana
Y de inmediato agrego… yo volveré de tarde
Así dicho
Se marchó al pueblo… a la ciudad de Tacna

 

3.-estando solo en casa y después de almorzar, escuche que alguien tocaba mi ventana que daba hacia una vía vecinal, llamada por aquellos días, camino a Pocollay, es entonces que a la ventana yo me acerco y al abrirla, extrañado vi que, quien a mi ventana llamaba era una mujer de 70 a 75 años de edad, quien al verme se regocija y con grande amabilidad, me dijo… Eduardo ¡Ábreme tu puerta!, que una deliciosa comida te he traído

 

4.- y sin pensar, ni verle bien, para así saber ¿Quién era?, y a que se debía, tan inusitada generosidad, le abrí mi puerta y ella, se acercó a mí y de un canasto, cubierto por un mantel, saco y me dio… un plato de comida.
El plato se exhibía de fina loza, grande y muy antiguo, y en él, creo haber visto un apetecible asado, espléndidamente aderezado, y que, grato lo recibí y con afabilidad se me dio por decirle… Oh, gracias, muchísimas gracias señora

 

5.- y de inmediato y con sumo cuidado, coloque el magnífico platillo, sobre una mesa que en el centro de la sala estaba, luego de ello, viendo que la obsequiosa, retorno a mi ventana y a través sus barrotes, grandemente complacida me veía, cierro mi puerta y a la ventana, también me acerco
Y sin pensar, ni examinarla bien, vi y oí que, complacida y con amable voz, la anciana me urgió diciéndome… Eduardo sírvete de inmediato, que esta delicioso, conmovido por su tan afable deferencia, le sonreí y con agradecida voz, respondí… Oh, Sí, si gracias señora

 

6.- esos instantes
De cierto, luego de oírme y con fisgo sumo otearme, bajo un poco la cara y mirándome fijamente, esbozo un irónico gesto de satisfacción

Aunque viéndole así verme, un frio velo mis ojos cubrió, un fulminante escalofríos me sacudió, cuando vi brotar y cubrir sus ojos… un negro efluvio

Pero de ello me olvido, cuando a la anciana veo alejarse de mi ventana, entonces mi ventana cierro y luego de ver el platillo digno de reyes, lo cubrí con un mantel y lo coloqué en una alacena, que apegada a una pared estaba.

 

7.- y de inmediato
Me olvidé de la anciana y su magnífico platillo, si era época de cosecha de frutas y recién había almorzado, luego de ello, me fui a mi chacra a recoger ciruelas, mi madre regreso del pueblo (Tacna), a las aprox., 5.00 Pm, luego, juntos regresamos a casa
Al día siguiente
Junto a mi madre y muy de mañanita, me fui al mercado del pueblo… la recoba, a vender la cosecha de ciruelas, luego de venderlo y almorzar, juntos regresamos a casa

 

8.- os digo… debido al tiempo trascurrido, precisar bien no puedo, lo que, en aquel instante de mi vida, se suscitó en mi hogar, si fue mi hermano mayor o mi madre, quien con enojo me llamo e hizo, que a la sala fuese
Al ingresar a la sala
Lo primero que advertí fue…  el horrible hedor que allí imperaba, un hedor que solo lo exhalaría un cadáver, en avanzado estado de descomposición, pero al darme cuenta que el hedor, provenía de la alacena, del platillo que una obsequiosa anciana, me dio y me urgió a que lo comiese, presto una fría turbación me sobrecogió

 

9.- ciertamente, el hedor que exhalaba era tan intenso, como repulsivo el aspecto de unos enormes y peludos gusanos, los que, luego de haberlo devorado todo, unos se revolvían en el plato y otros, junto a un líquido viscoso y negro, caían al entablado piso
Aunque mi madre era de vivas carácter, también era muy temerosa, pues viendo el plato y a los cerdosos gusanos, retorciéndose en un viscoso y negro caldo, como percibiendo el espantoso hedor que exhalaba, que sus sentidos y los míos alteraba, con grande espeluzno me cogió de un brazo y a gritos, me interrogo

10.- después de haberle asegurado, convencido que no había probado nada, en vano mi madre trato de saber, que yo le dijese ¿Quién?, era esa mujer, y ¿Por qué?, no le había avisado. Y si yo, nada le pude decir… era porque, lo había recibido sin preguntar, y si no le avise, fue porque… lo olvide todo
Recuerdo… con los ojos velados y las mejillas de rubor prendidas, una y otra vez yo le decía… yo le digo la verdad, no sé quién era esa señora, tampoco se ¿Por qué?, lo olvidé todo, y ¿Por qué?, no recordé nada

 

11.- mi hermano mayor, quien en silencio tan penosa tragedia veía, conmovido a mi madre, le dijo… nada lograras con martirizarlo, si bien sabes que es un bobo, que nada sabe y menos recuerda
Aun así, viéndome y convenciéndose
Asustada y entre lágrimas, balbuceo mi madre… Oh, Dios mío ¿Por qué?, la gente nos odia, si a ellos nada les hicimos

Seguidamente
Después de prometerle, convencerle que… Nunca más y de nadie, menos de extraños recibiría… alimento alguno, luego de ello, mi madre me ordeno, quemar el plato y los repulsivos gusanos, luego limpiar la alacena

 

12.- obediente a su mandato, en una pala recogí el plato y los gusanos, luego lo lleve a una pampa y de inmediato, le eche kerosene y le prendí fuego, luego destroce el plato y lo enterré todo. Y no obstante me esforcé lavando la alacena, primero con detergente y luego con kerosene, no logre sacar la mancha ni el pútrido olor que exhalaba, sesudo lo cubrí con barniz, y, no obstante, presto me olvide de aquel nefasto episodio, volví a recobrarlo y dar de ello, veraz testimonio… el fin

 

Comentarios
Y ¿Quién fue la anciana?, que me ofreció tal platillo, aunque sé que me conocía, que era de la zona rural tacneña, decirles quien era no podría, y ¿Por qué?, me ofreció ese plato de comida ¿Quién le indujo a ello?, de cierto, no quiero ni imaginarlo.
Aunque en esos instantes y a través de los barrotes de la ventana, sobrecogido vi brotar de sus ojos un negro efluvio, intuirlo no podía, menos aún, suponer que su vil propósito era, quebrantar la voluntad de Dios
Aunque Jesús de Nazaret, murió en la cruz a los 33 años, por blasfemia, por declararse hijo de Dios, a mi grotesco me resultaría morir a los 12 años, devorado por gusanos, sin saber por qué… Eduardo