Cielos abiertos
Prefacio
Y no obstante los hechos los recuerdo bien, decirles el año y mi edad con exactitud no puedo, pues en demasía fue el andar de mis días, que lograrlo bien no puedo, aun así, les diré… era un día de esplendoroso Sol y mi edad, creo 7 años, cuando en el alto éter vi a Jesús el Mesías, junto a un niño
Es mi testimonio
1.- prodigioso acaecido de extendida lejanía, que mi memoria espiritual atesoro y en el ocaso de mis días, volvió y se enraizó con meridiano esplendor, en mi adormilada memoria material. Os digo… no obstante desde muy pequeño, mi madre me hablo de Dios y enseñándome a orar me decía… Dios te quiere mucho y te protegerá, si lo llevas siempre presente en tus actos y pensamientos. Más de cierto… no soy efusivo ni inclinado a lo religioso, aquel día como todo niño, siempre ajeno a toda obligación o fervor, de aquí y para allá anda, de mi huerto a mi hogar yo me encaminaba
2.-esos instantes
Mientras que el Sol extendía sus áureos fulgores, sobre un adormilado paisaje de pampas y viejas casas de adobe, algo detuvo mi indolente andar y hacia lo alto, me insto a elevar el mirar, de cierto… por segunda vez vi el cielo abierto, y a través de un círculo o Paso abierto, con asombro vi a Jusis Ungido, junto a un niño, más en tanto aquieto y en silencio yo los veía, cuan igual Jesús y el niño, solo me veían
3.- aunque aquellos días, solo un niño, un ingenuo niño era, y por ello, nada de lo que en el alto cielo acontecía comprendía, aun así, desde un descampado o baldío que entre mi huerto y mi hogar distaba, supe ser mesurado, inteligente y muy observador
4.- a ello conforme
Os digo… el prodigio que, en ese instante, se gestó en el alto y celeste firmamento de la tierra, era realmente estremecedor, asombroso, de cierto… parecía como si al éter de la tierra, se le hubiese cortado un trozo de forma circular, luego separado o arrojado del cielo o éter de la tierra misma
Estoico vi entonces que Jesús y el niño, estaban detrás de ese cielo abierto, círculo o Paso abierto, y de su interior, con asombro veía a una bella luz, salir y expandir su multicolor fulgor, sobre las blancas y aquietas nubes, del celeste medio día
5.- y de seguido
Luego de ver y ser visto por Jesús Ungido y el niño, bajé el mirar y en tanto hacia mi hogar me volví a encaminar, de cierto… aunque en ese instante, todo recuerdo o información de aquel bello prodigio a mí acaecido, en el amanecer de mis días, huyo de mi memoria material, mi memoria espiritual lo preservo… el fin
Comentarios
En tanto mis infantiles ojos, exploraban el mundo y el mundo, su luz y su penumbra con encanto me ofrecía, hablándome de Dios, Jesús y sus Ángeles, mi madre estimulaba mis infantiles ensueños, desde el tiempo de inocentes y dulces suspiros, Jesús de Nazaret fue para mí, la luz que iluminaba mi vida y mis senderos
Y ahora que aquel bello ayer, volvió a mi memoria material, tanto como lo evoco, como con grande alborozo, de aquel bello prodigio a mí, acaecido, hoy dándoles a saber, cito a Juan, discípulo de Jesús de Nazaret
Juan 1: 51
Y le dijo, De cierto os digo: De aquí en adelante, veréis el cielo abierto y a los Ángeles de Dios, que suben y descienden sobre el hijo del hombre
Lo cierto
Sin duda alguna… desde niño Jesús de Nazaret, también igual prodigio debió de haber presenciado, quien, al ver en el alto éter, el círculo o Paso abierto y a los Ángeles de Dios hablándole, grande maravillado lo denomino… las Puertas del Cielo.
Y si ya han pasado más de dos mil años, y ¿Por qué?, nadie vio el cielo abierto, ello fue debido a que los hombres de aquellos añejos tiempos, solo podían recibir Evangelio y no Conocimiento, porque no lo podrían entender, por lo mismo, tampoco Jesús de Nazaret podía recibirlo
Lo evidente
Aunque a través del Paso abierto, los Ángeles de Dios, hablándole a Jesús de Nazaret desde niño le dieron Evangelio, igualmente, desde mis infantiles días por Mandato de Dios, sus Ángeles me dieron Conocimiento, como experiencia… Eduardo