Arcano

Prefacio
Y que importa, cuán extenso haya sido el andar de mis días, ni cual sea el hecho a mi acaecido, si ello marco un hito en mi vida, bien sé que aun sin hacer evocaciones, en cualquier ello momento volverá a mi memoria, y en aciagos o dulces embelesos me sumirá
De cierto…si ese tiempo ya ido me fue grato, tal vez una dulce añoranza me embriague y me oprima el corazón, entonces deseare retornar al tiempo amado, más si desagradable ello me fue, ese afligido tiempo tal vez, segarlo y enterrarlo yo quisiere

Os digo
De un hecho, doy fe y ello, no fue por apartarme del buen camino, sino que fue mandato que, desde el Empíreo Solio, descendió y protegiéndome, me condujo hacia las cosas secretas, de cierto yo os digo… desde el tiempo de los dulces suspiros, solo por Mandato de Dios, yo he visto lo que mortales ojos otros, jamás vieron, mas hoy evocando recónditos sucedidos, fenecidos temores renazco y os digo… ciertamente yo debí tener la edad, creo de 5 años, la vez aquella en que el Empíreo Cielo, me dio por ver y así saber de ignotos seres.

 

Es mi testimonio
1.-aunque todo hecho que sobrellevaba, de inmediato lo olvidaba todo, mi memoria espiritual lo retuvo, para después volver y aferrarse a mi memoria material, como la hiedra se aferra a la fría piedra, para no caer y sucumbir

2.– aunque aquel ayer se halla hoy, instalado con esplendor en mi memoria, aunque extensas hayan sido mis meditaciones, yo no les sabría decir… ¿Por qué?, y con qué propósito, aquel tan recóndito hecho, se gestó en el amanecer de mis tiempos

3.- rememoro
Ciertamente oscura era la noche en que, desde un cercano rio de regadío, hacia mi hogar en camino yo iba, más estando ya cerca al derruido muro que, encerraba el patio posterior de mi viejo hogar de adobes
Y de súbito
Algo me detuvo y me hizo, elevar hacia lo alto el mirar

4.- y vi que, sobre el alto éter se había extendido, tan nuboso y negro manto, que creo que, ni inteligencia, ni imaginación humana, tal modo de nubosidad y oscuridad, concebir podría, ni lengua alguna exista que, con palabras describirlo podría

Y en el alto éter
Confuso vi, un circulo abierto, y vi que, del interior de ese círculo, circundado de rojo bermellón, un ignoto ser, mirándome estaba

5.- en ese instante
Viendo que ese ignoto ser, con sumo esmero me veía, como quien, ver lo que nadie ver quiere, temeroso bajé el mirar y hacia mi hogar, mi andar reemprendí, más aguijado por el temor o una infantil curiosidad, de nuevo volví a elevar el mirar, entonces cuenta me di que ese turbador ser, tanto como, con sumo embeleso, con grande curiosidad, mi figura y mi camino veía

6.-ciertamente
Ver en el alto y bruno éter, un círculo abierto, circundado por lo rojo cinabrio, cuyo fulgor parecía salir y teñir las brunas nubes, ver al ignoto y turbador ser, observándome con grande ahincó, me causo tal alarma, temor que, presto apure el paso
Luego
Ciertamente, una vez que hube traspuesto el derruido muro, que encerraba el patio trasero de mi vieja casa, todo recuerdo, toda información referente a aquel recóndito sucedido, huyo de mi infantil memoria material, para volver a recobrarla en el crepúsculo de mis días… el fin

 

Comentarios

Y si a mi testimonio, Revelaciones, le doy inicio y fin, es porque ello, solo ello, debéis de tomar en cuenta, solo lo que, por Mandato de Dios, ciertamente, desde mis infantiles días he sobrellevado
Aunque fe y ciencia, sea vivificante fruto de la experiencia, de los hechos vividos, la honda y sabia meditación, que lo expreso, solo asistido, por la percepción extrasensorial, mis evocaciones y mis solitarios pensamientos, sin dejarme influenciar, menos conducir por ajenos o mi fe cristiana, salvaguardando as la pureza de mis sapiencias, que, como Eduardo hijo de Zunilda, lo expreso

Ciertamente
La Biblia es fe, el N. T., es evangelio
Y lo que yo, os doy a saber, es conocimiento

El error es humano, conforme a ello, solo mi testimonio, Revelaciones, debéis de tomar en cuenta, luego, considerando o no, mis sapiencias fe y ciencia, con sabiduría y sin pasión alguna, en conformidad o conforme a la ciencia del hombre actual, debéis de forjar las vuestras, si lo que, por Mandato de Dios he recibido, es conocimiento

Sapiencias
Aunque lo que, a mí, acaeció aquella vez, sea ya de extendida lejanía, con tan meridiana claridad a mi memoria material, aquel ayer volvió, que hoy lo recuerdo, como si aquello me hubiese ocurrido ayer, y de ello, hoy les doy a saber, os digo… temprana era la noche y mi edad, cinco años, y por mi edad aquel instante, ausente de todo
Ciertamente
En esos instantes, por alguna razón que ignoro, elevé mis ojos y confuso vi que, el alto firmamento, no solo negro y tormentoso se ostentaba, sino que, increíble, parecía como si al alto éter, se le hubiese cercenado un trozo, un círculo, luego arrojado lejos de allí, lejos del mismo éter… Eduardo