Viles sierpes
Prefacio
Ciudad de Tacna
Solo la buena fe, el deber alienta mi propósito, que es Propósito de Dios, darle al hombre actual lo que por conocimiento, como experiencia he recibido, sapiencias de una grata o infausta realidad, no obstante a sus materiales sentidos, vetada como lo eterno oculto le haya estado, lo sepa y sin pasión alguna lo medite
Ciertamente
Por aquellos días, una amena sensación de confianza, me fortalecía, me daba la vivificante percepción de poder sobrellevar con resolución, los incidentes que en lo futuro me habría de deparar, cuando a los hombres de la tierra toda, les entregue lo que por conocimiento yo he recibido
Es mi testimonio
1.-aconteció que… cansado y soñoliento, previsor dejo encendida la luz de mi alcoba y al reparador sueño me entrego, más que efímero fue mi sosiego, que de súbito despierto y con grande enfado, cuenta me doy que a pesar de mis reflexivas cautelas, por falta de fluido eléctrico o apagón a oscuras mi dormitorio quedo
2.- sabiendo que, quienes por entre las tinieblas anidan, los Asuntos de mi Señor y mis empeños, grande irrito les causa, con la idea de abrir la puerta de mi cuarto y dejar que el claror de la noche, ingrese a mi dormitorio, luego buscar otra fuente de luz, de mi cama me levanto
En ese instante
De súbito y con gran, estupor, vi que todo mi enfrente se cubrió de negro, tan negro que a través de ello, ni aun tendiendo de fijo la mirada, jamás nadie ver algo podría, de lo denso oscuro a dos oscuros entes, cadavérico y con la razón en blanco vi salir
3.- después de verlos emerger, adormecido como en pesadilla horrenda, entreveo a los dos negros Ángeles, quienes, uno a mi izquierda y a mi derecha el otro, me cogen de los brazos y con prisa me inmovilizan
Ciertamente
Mientras ello acontecía, con cuerpo laxo y aterrado ojo, entreveía tanto su bruna silueta a cuya sola vista, la carne flaquea y la razón se conturba, horripilo espeluzno le transfiere
Y sin explicarme ¿Cómo?, reaccione, en tanto con desespero atroz, forcejeaba para librarme de tan dura sujeción, de súbito vi brotar sobre mi mollera, un circulo color naranja, aun sin comprender su significado, empecé a percibir la infausta sensación de salir de mi entorno e ingresar a un negro espacio
Que hacia mis lados, presto el mirar volví y como alelado, tanto como a los dos belicosos demonios, veía esforzarse por inmovilizarme, como burlones y con anticipo, parecían disfrutar de un horroroso acontecer que, por entre las tinieblas, espantoso y feroz se iba a develar
4.- ciertamente de tal modo se turbo la razón mía, que de Jesús mi Señor, su amparo clame, ese instante y desde mi lado derecho
Y de súbito
Desgarrando lo denso oscuro, una centellante luz vi brotar y de entre la bella emisión, con la faz encendida y el corazón alegre, después de tantos años, siglos me pareció, con regocijo a Jesús Espiritual volví a ver.
5.- ciertamente
Aunque los dos umbrosos demonios, quienes, también a Jesús vieron, con grande pasmo los vi, escabullirse presas de enloquecedor miedo, mas yo, ya libre de su tan férrea sujeción, tanto como veía a Jesús, quien viéndome, esbozo un gesto de sumo enfado
6.- después de que, cuan sonrojado me dijese… de mí y mis temores, injusto enfado Jesús abriga, luego junto a la bella luz espiritual, irritado y sin expresar silaba alguna, anonadado a Jesús Espiritual, presto vi marcharse
Asimismo
Una ardiente soflama mi faz cubrió, cuando, de lo denso oscuro que frente a mí, horrido se forjo o formo, lívido vi brotar el ingente perfil de algún recóndito ente, de quien exangüe imagine… ese de flagelo vengador provisto va a batirme
7.- en esos mismos instantes
Noté que el círculo amarillo naranja, febril se hizo más visible y flamígero, luego descendió y se posesiono a escasos 70 Cts., de mi mollera, como asimismo vi a mi linterna de color amarillo naranja, sobre mi mesita de noche
Ciertamente
Abochornado tuve que admitir una vez más, cuan duro de mollera era, cierto así como yo le temía a la oscuridad y todo lo que oculta, quienes por entre lo oscuro anidan, también la luz, temen, cierto fortaleza y resolución me dio, el flamígero círculo
8.- cuando al ingente e ignoto ente, ya frente a mí, lo veía, raudo y con resolución, cogí mi linterna y al encenderla, pasmado me aquieto y titubeante, ver lo que yo veía, lo que mi brazo sostenía, mortales ojos aun viéndole, creerlo ciertamente no podrían
Y sin saber, ¿Cómo?
Osado y al grito de… ¡Ven a mí, demonio!, ¡Ven a mí!, como un tigre o una pantera herida, con atroz furor descargue la incandescente luz de Sacra arma, sobre el negro perfil del feroz e ingente ente, que raudo y desde profundo oscuro, armado de infernal ímpetu ya se me impulsaba
9.- en ese épico instante, viéndolo ya frente a mí, resuelto y cual indómito guerrero y con furor terrible, de su izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, descargue el incandescente fulgor de mi Sacra arma, alcanzando a ver por un instante, la piel del ignoto ente, quien después de bosquejar un doloroso rictus, se corrió hacia su izquierda, desvaneciéndose junto a lo denso oscuro
Luego de extinguirse la densa oscuridad, no obstante todo volvió a ser normal, sintiendo cansancio y un cálido sopor aun ciñéndome, dejando encendida la luz de mi linterna sobre mi mesita de noche, al sueño me entrego… el fin
Comentarios
Y si en silencio yo he soportado las miserias de mundo, infernales iras y asechos, bien se que, mientras que yo haga las cosas que Dios me mande hacer, nunca estaré solo, por ello a quienes por entre la horrible oscuridad, horridos asechan y afloran
Decirles quiero
Vete e extínguete por entre la sempiterna oscuridad, raza maligna, pues te conozco, siempre lleno de sorna e ira me hostigas, apeteciendo finar mi predestinada jornada
Y si mis desvelos son causa de tus quebrantos, debes entender que solo obedezco mandato, de quien Reina el Universo y a mucha honra y dicha, siervo suyo soy y lo seré, hasta el fin de todos los tiempos
Y a ti hombre, también decirte yo quiero
Jamás esperes de quien, por entre las tinieblas emerge, te ofrezca dulce y bondadosa presea, pues de allí, donde ni aun la luz de la esperanza llega, sobre la tierra se alza y entre pavores se descubre, su talante haría huir de asombro y miedo, aun a la mas bravía y montaras fiera
Y si a finalizado el día y en funesto lugar te hayas, hombre conviene que abandones todo temor, conviene que le pongas fin a todo heredado mito, no te atormente pues mi testimonio, ni el de mortales lenguas otras, ni la horrible oscuridad
Ciertamente
Los seres que por entre lo recóndito oscuro, anidan y prosperan, solo pueden asechar y atacar a quien, es portador de la Voluntad de Dios, Lord del Universo, a quien por su Gracia de nacimiento su cuerpo da aposento a un Ángel, forjada de esta forma la necesaria Simetría, es factible a los seres espirituales
Os digo
Aunque de niño, todas esas cosas vi y afronte, deciros no puedo, como, quienes por entre las tinieblas, anidan y prosperan, a la tierra emergen, sin embargo todo lo que mi memoria atesoro, en lo concerniente a Viles sierpes, brevísimo comentario os hare
La vez aquella
Como a quien… trueno estrepitoso lo despierta, el mismo, febril su entorno otea pasa sabe que lo apremio, por entre las horribles tinieblas se ve, con desespero a quien amparo le daría, afligido clama, de Jesús mi Señor, su amparo yo clame
Hechos
Lo evidente
Si ante la humanidad, Dios el Altísimo, sus Ángeles, no le dan fe a mi testimonio, quien igual hecho, no vivió o experimento, imposible le será creerme, aun así, os diré… aunque en aquellos instantes, viendo la ingente y bruna silueta del ente, quien, de entre lo denso oscuro, de dañoso flagelo poseído salía o surgía, solo en ese instante, supe o entendí lo que, decirme quería… el flamígero circulo
Os digo
Con palabra cierta
Después de coger y encender mi linterna, anonadado, titubeante no podía creer lo que veía, lo que mi brazo portaba, no era mi linterna, sino un Arma, entones lo acciono y al instante, broto una luz, semejante a un rayo Laser
Y de inmediato
Y sin saber ¿Cómo?, cogí valor y al grito de… ¡Ven a mi demonio!, ¡Ven a mí, con furor terrible, de su izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, descargue sobre la Gigantea silueta, el fulgor de mi Sacra arma
Cuya luz o fulgor, parecido a un calcinador laser, hizo que brotase de su repulsivo cuerpo, cuya textura y color se asemeja al yeso, un líquido rosáceo, seguido, como liado a un doloroso rictus muscular, huyo de mi, desvaneciéndose la densa oscuridad
Lo evidente
Y que ¿Ansían?, aquellos seres, quienes, desde los días me mi infancia, me asechan y me agreden, obvio, quebrantar la Voluntad de Dios, evitar que el hombre actual, abstenga a través de mí y mi testimonio, eje., saber de sí mismos, de lo eterno oculto, procurándome la deshonra, la muerte o locura total… Eduardo